martes, 29 de septiembre de 2015

Nombre del libro: Del amor y otros demonios
Autor: Gabriel García Márquez

El Marques al ver el peligro que acechaba a su hija decidió buscar una solución, la llevo donde muchos médicos, curanderos, etc., y todos hicieron diferentes cosas con la niña, le abrieron la herida, le hicieron baños con hiervas y muchísimo más, la niña tenía convulsiones y demás. El obispo quien había escuchado el caso de la niña mando llamar al Marques, cuando se encontraron el obispo explicándole que el caso de Sierva parecía una posible posesión le aconsejo que la internara en el convento y que dejara todo en manos de Dios y la iglesia.
El marqués esa noche se dio cuenta de que ama a su hija como nunca había amado, la mañana siguiente la organizo le puso un vestido de su madre cuando era niña, la llevo a misa de 5 a.m y al finalizar la llevo al convento y la dejo allí, Sierva fue llevada a una celda y fue dejada allí por la presunción de que estaba poseída. El marqués de inmediato sintió arrepentimiento por dejar allí a su hija y tuvo un pasmo de tristeza del que jamás se recupero.
El obispo y le dio el caso a Cayetano Delaura y aunque él no se sentía preparado el obispo insistió, cuando Delaura fue a ver a Sierva Maria noto que era la misma niña con la que había soñado, le explico porque estaba allí pero ella no dijo una sola palabra, él le curó las heridas y se marcho.
Sierva se hizo amiga de Martina una monja que estaba encerrada en otra celda por haber matado a tres de sus compañeras con un cuchillo, todo lo que sucedía fuera de lo normal en el convento era atribuido a Sierva Maria y a su estado de posesión. Sierva era una niña muy mentirosa, disfrutaba el hecho de mentir, en una de las visitas de Cayetano le pregunto si moriría y dijo que Martina le había dicho que moriría después del eclipse, pero era una más de sus tantas mentiras. 
Llego un nuevo virrey y su esposa que era familiar de la Abadesa del convento conoció a Sierva y la invito a cenar con el virrey en la cena que la abadesa les había preparado, ella se comporto de una manera excelente. El virrey en voz de la abadesa hablo con el obispo para que trasladaran a Sierva a otro convento ya que la abadesa no la quería en el suyo, pero este se negó y ordeno que sierva debía tener los mismos privilegios que las monjas de clausura. Cuando Delaura volvió a visitar a la niña noto el cambio en su celda, colchón nuevo, sabanas de lino, almohada de plumas, la ventana sin abarrotes que permitía que entraran los rayos del sol, pero no encontró la niña allí, ella estaba en la sala con un pintor del virrey que plasmaba su belleza en el lienzo, cuando la niña y Delaura se encontraron que comenzaron a hablar ella le contó un sueño que había tenido, era el mismo que Delaura tenía desde la noche antes de conocerla.
Cuando Bernarda supo donde estaba la niña y lo que sucedía solo tardo dos semanas en irse para nunca jamás volver, Delaura estuvo en la casa del Marques y por petición de él en la de Abrenuncio con ambos hablo sobre la niña y el marqués le mando una maletita con varias de sus cosas, pero cuando Delaura estuvo con Sierva y quiso entregársela y dijo que su padre le quería ver ella enfureció y le comenzó a escupirle en la cara, ella tomo una actitud que empeoraba la sospecha de estar endemoniada, cuando Delaura llego a su biblioteca comenzó a castigarse, al el obispo encontrarlo le contó lo sucedido, este solo lo castigo con quitarle su privilegios y mandarlo a servir a los leprosos. 

Martina en una de sus reuniones de bordado con Sierva le pregunto que como eran los demonios y que como ella hablaba con ellos, Sierva le contó que eran seis y Martina reconoció el nombre de uno le pidió a Sierva que le diera un mensaje y ella le explico que no hablaban que solo los mirabas a la cara y ellos sabían lo que querías, y se comprometió a reunirla con él. 

Mi Opinión: Es una historia bastante interesante y el autor tiene una gran capacidad para envolver al lector en su narración, me parece muy triste la forma en que habla Bernarda de su hija y la forma en que se marcha sin importarle lo que suceda con ella, también me parece muy triste que el marqués no hubiese ido a visitar a su hija, Sierva era una niña muy linda y juiciosa siempre y cuando supieran como tratarla y no se le hablara de sus padres, pienso que su actitud cuando le hablaban de sus padres era porque ellos siempre la habían abandonado primero la dejaron con los esclavos de la casa y ahora en el convento. 

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